El Wiñoy Txipantu es un momento del año en que el ciclo de la naturaleza vuelve a comenzar. Toda la naturaleza se renueva, se fortalece, se prepara para el momento de los nuevos brotes. Pu che, la gente, las personas, también somos parte de esta naturaleza, y queremos estar en equilibrio junto a las demás formas que la habitan. Es por eso que llegado ese momento, nos reunimos en la lof (comunidad) alrededor de un fogón, para transitar comunitariamente/familiarmente este momento. Así es que ¨Kiñe txekan alka wiñotuy ta anthü¨, ¨a tranco de gallo vuelve el dia¨, pues hay un día en el año que es el más corto y la noche es la más larga, a partir de allí, los días se irán alargando progresivamente. Este momento de cambio ha sido observado por nuestro pueblo desde tiempos inmemoriales y puesto que como personas y como pueblo tratamos de vivir en equilibrio y en armonía con todas las formas de vida y energía existentes acompañamos este acontecimiento reuniéndonos, conversando, compartiendo historias, fortaleciendo nuestro espíritu y equilibrio con el entorno que nos rodea. ¿Qué es vivir en equilibrio con el entorno que nos rodea? Como mapuche nos hacemos esta pregunta.
El mismo entorno que nos rodea nos va moldeando, nos va mostrando que hay diferentes tiempos. Los tiempos en que ¨la tierra se vuelve a sí misma¨, está ensimismada, a la espera de la nueva vida. En Pukem la savia ya aguarda en las raíces, las hojitas de lenga ya se cayeron hace un tiempo, y el monito del monte ya buscó un lugar donde tomar su larga siesta. En Pukem, las noches son largas y frías y también blancas a veces, pues la nieve si aún no llegó, llegará muy pronto. Los atardeceres silenciosos nos invitan a abrigarnos alrededor del fuego, por eso los mapuche también volvemos al interior, habitamos nuestra casa compartiendo historias o haciendo telar, es el momento donde el conocimiento es dicho de abuelxs a nietxs, de madres/padres a hijxs. Así, ese conocimiento que circula alrededor de ese fogón, nos permite conocer la historia familiar, de los desplazamientos, esas historias que no se cuentan ni en los libros, ni en las escuelas. Ese tiempo de espera, termina cuando salen los primeros tímidos brotes. Pewügen, es el tiempo de la nueva vida, de empezar a salir los brotes, los animales, la gentes, las nieves retroceden y los ríos se vuelven caudalosos y los lagos se empiezan a llenar.. Los días se van alargando, es el tiempo de la parición y la siembra. Luego llega Walugen, el tiempo de las flores y las semillas, de cosechar las bayas de maqui, murra y mosqueta, de recoger lhawen, de celebrar lo cosechado, de la señalada, del kamaruco. Luego a prepararse nuevamente, Rimügen es el tiempo de sumergirse, las semillas se sumergen en la tierra, las familias hacen la leña, de seguir cosechando la fruta de los manzanos, guindos, mosquetas, esas tardecitas soleadas pero apenas tibias, donde aparecen los hongos, tiempo de acomodar la casa, hora de hacer charqui, porque el nuevo ciclo se avecina. Akuay ti Wiñoy Txipantu ka kiñe, llegará el nuevo ciclo otra vez, y nos renovaremos, nos fortaleceremos.
Este texto forma parte de los talleres de Idioma y Cultura Mapuche de la organización Pu Pichike Choike.
Como parte del sistema educativo, nuestro rol es fundamental en la defensa de derechos y en la reivindicación de la identidad, combatiendo los discursos de odio y promoviendo la interculturalidad.
Cabe recordar que en la Asamblea Universitaria realizada en el mes de marzo de 2024, se declaró a la Universidad Nacional del Comahue como la primera Universidad Intercultural del país.
El CRUB reconoce la importancia de estos días y saluda al Pueblo Mapuche en esta fecha.
