Marcelo Alonso y Mónica Palacio asumieron como decano y vicedecana del CRUB

Este viernes 19 de junio se realizó el acto de asunción de las nuevas autoridades del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB) de la Universidad Nacional del Comahue. Durante la ceremonia, el decano Marcelo Alonso y la vicedecana Mónica Palacio prestaron juramento para la gestión que comienza.

El acto se inició con las palabras de la vicedecana saliente, Carolina Biscayart, quien destacó: “Poner el cuerpo (me refiero particularmente a gestionar) dentro del orden democrático (orden al que también hoy nos vemos defendiendo), no es altruismo, y lejos debe estar del egoísmo y del poder como valor en sí mismo. Es no descansar en decisiones externas, en intereses ajenos o distantes, es no dejar de poner resistencia a cualquier intento de destrucción de la comunidad, su gente y sus logros. Porque es estar para el conjunto, es renunciar a parte de la identidad personal para poner en valor esa identidad colectiva, esa construcción común que nos sostiene y en su máxima expresión intenta que nadie quede afuera”.

Luego tuvo lugar la toma de juramento. En primer término, la vicedecana saliente tomó juramento al decano Marcelo Alonso. Posteriormente, fue Alonso quien tomó juramento a la vicedecana Mónica Palacio. Finalizada la ceremonia, ambas autoridades dirigieron unas palabras a las y los presentes.

“Este no es un acto más en nuestras vidas, es un acto que nos recuerda aquellas cosas por las que tenemos que dar gracias: el despertar cada día con una nueva oportunidad de actuar y relacionarnos, la compañía, el apoyo y el trabajo conjunto, los desafíos que nos movilizan a ser conscientes, comprometidos, analíticos y creativos”, expresó Alonso. Además, agregó: “Sepan que honraremos la confianza que nos han tenido con nuestra labor y dedicación cotidiana; es en el día a día donde se logran los proyectos que nos hemos trazado”.

Alonso afirmó también: “Queremos seguir siendo una gestión que siempre abra las puertas de la Universidad a la sociedad, a quien y por quien debemos asumir críticamente nuestros aciertos y errores para potenciar los primeros y corregir los segundos”.

Por su parte, Palacio señaló: “Debemos y queremos agradecer el acompañamiento recibido a lo largo de los años y, en especial, en esta elección, en la que una vez más han depositado en nuestro grupo la confianza para asumir la tarea de conducción del Centro Regional Universitario Bariloche, nuestro querido CRUB de la Universidad Nacional del Comahue”. Y agregó: “Tenemos cuatro años por delante para seguir construyendo el Centro Regional que queremos, aún en un contexto hostil para el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la extensión, la vinculación y la formación académica en las universidades públicas”.

Discurso completo de Carolina Biscayart

Bariloche, 19 de junio de 2026
Compañeros/as docentes y no decentes, alumnos/as, autoridades presentes, invitados/as a esta ceremonia y al público en general que esté presente en este día especial.

Soy hija de la educación pública. Primaria, Media y Universidad. Y soy en particular parte del tremendo entramado que es esta Universidad La Universidad Nacional del Comahue y el CRUB en particular. Entré a realizar mis estudios de grado acá en este Centro Regional y una de mis carreras de postgrado en FAEA con sede en Neuquén de esta universidad. Aquí fui
alumna, comencé ya la docencia como ayudante alumna, fui becaria de iniciación luego de perfeccionamiento, y ya graduada, en docencia (en aquellas épocas a través muchos concursos regulares e interinos) ayudante, JTP, Profesora, también delegada departamental, consejera, miembros de muchas comisiones y dos veces vicedecana junto al Decano Marcelo Alonso. Hoy dejo ese cargo que quedará en las buenas manos de la generosa compañera Mónica Palacio. Agradezco a esta comunidad por
habernos, en particular haberme honrado con su voto en dos ocasiones.

Cómo no pensar en este lugar como mi segunda casa, por momentos hasta la primera. Cómo no deberle a esta universidad, a la universidad pública y a mi país lo que soy hoy, cómo no decir que sí a cada desafío en este contexto y con tanta deuda, con tanto agradecimiento y con tanto amor. Cómo no emocionarme en cada acto de colación viendo el fruto de tanto trabajo colectivo de docentes no docentes y alumnes, Cómo no emocionarme cada año al entrar a dar clase a un aula y verla llena de jóvenes ávidos, ansiosos, espontáneos, con un futuro que cuidar. Cómo no colaborar para ayudarlos en cada obstáculo en su crecimiento en esta institución. Acá, en mi corazón no se duda. Sólo a veces un poco de cansancio Gestionar en un mundo que ve la política como una mala palabra (proclamándose como apolítico como virtud) esconde cansancios, desconfianzas profundas hacia las instituciones, y lo más contundente: esconde una forma encubierta de ideología. Los desafíos de liderar así son complejos ante una falta de narrativa política unificada, ante pedidos mezquinos o demandas aisladas, ante la debilidad de los consensos
democráticos.

Ya en nuestros/as compañeros/as que sentaron las bases de la reforma universitaria de 1918 tenemos una memoria, una construcción que luego fue creciendo y que hoy luchamos contra toda adversidad para que siga edificando las bases de la sociedad Argentina. Aquellos/as reformistas caratulados/as de rebeldes en sus primeras acciones, tenían el inmenso propósito de democratizar la educación superior, con pilares en la autonomía universitaria, la libertad de cátedra, un cogobierno con
participación estudiantil, extensión universitaria, concursos periódicos para garantizar la calidad educativa y de generación de conocimiento, el ingreso irrestricto y la gratuidad. Más de un siglo pasó y seguimos construyendo y/o mejorando, (y en estos tiempos resistiendo para que no se destruya, además de defendiendo) aquel puntapié inicial que espero no haber defraudado, que no defraudemos. De un referente de aquel momento luminoso nos queda la frase “Los dolores que nos quedan son
las libertades que nos faltan”.

Queremos que la universidad sea transformadora, y de ahí surjan seres creativos, críticos, librepensantes, sin dogmas religiosos. Decían ellos y ellas (cabe aclarar en aquel momento muchos más hombres que mujeres): “La autoridad en un hogar del estudiante no se genera mandando, lo hostil es infecundo, toda educación es una obra de amor a los que aprenden” Eso decían y siempre la piedra fundamental era una pregunta: ¿Cuál es el rol y el aporte de la Universidad a la sociedad?
Y esa pregunta sigue, se reformula, se amplia, toma nuevas dimensiones, incluye nuevos actores, nuevas tecnologías, nuevos aliados, nuevos y viejos enemigos. A estar atentos Gestionar para un colectivo implica el arte de articular recursos, personas,
ideas y voluntades para alcanzar objetivos compartidos, facilitando un camino de construcción social en la comunidad que se gestiona; para superar obstáculos, dar lugar a que las decisiones sean conjuntas, y así, transformar desde una visión común. Esto es compromiso, trabajo. Nadie mirándose el ombligo o pensando en pequeñas destrucciones de la
otredad puede lograr este fin. Sabemos que los tiempos que corren son complejos Y enunciado al poeta Roberto Santoro digo hoy: “Aquí nadie/ tiene derecho a distraerse/ a estar asustado/ a rozar indignación/ a exclamar su sorpresa”

Poner el cuerpo (me refiero particularmente a gestionar) dentro del orden democrático (orden al que también hoy nos vemos defendiendo), no es altruismo, y lejos debe estar del egoísmo y del poder como valor en sí mismo. Es no descansar en decisiones externas, en intereses ajenos o distantes, es no dejar de poner resistencia a cualquier intento de destrucción de la comunidad, su gente y sus logros. Porque es estar para el conjunto, es renunciar a parte de la identidad personal, para poner en
valor esa identidad colectiva, esa construcción común que nos sostiene y en su máximos expresión intenta que nadie quede afuera.

Por eso siento satisfacción de haber sido parte de estos ocho años de gestión (dos vicedecanatos) y de todes mis compañeres de esos equipos nombrándolos con el corazón agradecido: Alfonso Aguilar, Santiago Carballo, Mónica Gonzalez, Mónica Palacio, Fabián Viegas, Mariana Pueta, Juan Cabrera, Gonzalo Contino, Flavia Santamaría, Marisa Fernandez y Diana Arbelaiz. Qué decir, son buena gente, humana de pies a cabeza, sensibles, compañeres, gente de disponibilidad sincera y absoluta a cualquier hora, de generosidad plena, gente solidaria, abierta a cada buen acuerdo, desinteresada, que se brinda a esta comunidad educativa y
científica, que focaliza en la tarea, y hace de este lugar, para mí sagrado, un lugar de puertas abiertas al otre, a la comunidad, al debate, a la consulta, al diálogo, a la ciencia, al arte, no sé, or decir algo. Hay tanto más por decir que este discurso no alcanza. Agradezco también la tarea de mis comapañeros/as no docentes sin los cuales esto no podría estar en
marcha y que hacen mejor el día a día.

En particular quiero dedicarle unas palabras al Sr decano nuevamente electo y compañero de fórmula en dos periodos Marcelo Alonso, el querido “amariyo”. Conocerlo me ha enseñado tanto, en estos días tomo cada vez más cuenta de ello. Su entrega y militancia es tan extensa como profunda, es una condición de su existencia: la solidaridad, la bondad y el compromiso por la comunidad. Está en los grandes temas y en los pequeños detalles de cada persona. Marcelo ha sido consejero directivo,
secretario de investigación, vicedecano, y con esta nueva gestión que comienza, por tercera vez decano. Su humor y resiliencia son admirables, la gestión no es un lugar grato pero para lo que lo hemos transitado llega el momento que en cada logro se siente la satisfacción de una tarea cumplida (y no en soledad, con otres), como lo he oído decir” si las cosas
salen bien, aunque sean miles de cosas las que salieron bien, hiciste lo que tenías que hacer y si algo sale mal…” te cae el peso de la crítica muchas veces con inmerecida crueldad; pero nada lo detiene, el ahí está con su tranquilidad, humildad cada mañana de nuevo en su lugar de servicio. Este Centro Regional te agradece, te agradecerá tanto. Y yo claro,
particularmente por haberme llamado un día para esta tremenda experiencia. Gracias Marce.

En estas gestiones hubo cosas bravas, una pandemia inédita donde había que aprender a hacer lo que debíamos hacer en un contexto nuevo, facilitar, tomar decisiones para que la universidad siga con sus nobles tareas. Luego llegó el gobierno de Javier Milei, donde las universidades, la ciencia y la tecnología se convirtieron en un blanco de ataque insólito, un ataque a uno de los más soberanos y poderosos estandartes de la Nación Argentina. El conocimiento y su democratización se convirtieron en un
enemigo a extinguir como en las épocas más oscuras, desde la dictadura militar, hasta el medioevo. El recorte presupuestario más brutal de la historia, volvimos a perder docentes y científicos muy formados en nuestras altas casas de estudio, salarios exiguos, recorte de accesos al sistema científico, recorte de becas estudiantiles, falta de elementos básicos para hacer investigación y recorte al financiamiento para el común/elemental funcionamiento de nuestra institución, además de una
inmensa campaña de desprestigio a los y las trabajadores/as de las universidades y la ciencia. Un puñal letal a esa verdad que hace tanto aseveró nuestro prócer Manuel Belgrano: “ Un pueblo culto nunca podrá ser esclavizado”. Entonces, en esta pasada gestión además de la cotidianidad y tener que dejar proyectos en marcha y reinventarnos, también estuvo/ está la resistencia, la defensa a la universidad pública gratuita y de calidad. Poner en marcha desde la gestión lo que estaba a disposición para la organización y articulación en esta lucha que hoy continua luego de nueve meses de sancionada la ley de presupuesto
universitario; ley que pasó por aprobación veto y luego rechazo del veto en ambas cámaras de legislación nacional. Después de tres marchas multitudinarias donde una gran parte de la sociedad argentina salió a acompañar esta lucha, valorando los frutos de esta labor. La universidad para que el conocimiento esté cerca de todos y todas, la universidad para ayudar realidades, la universidad como elemento de ascenso social.

Aquellos/as reformistas hoy verían un derecho que llena calles en todo el país cuando hay que defenderlo. Así es la historia, el que no contextualice desde allí peca de ingenuidad o de ignorancia, así es como se construyen los valores de una sociedad que en un momento llegan a ser parte de su idiosincrasia. Deseo lo mejor con todo el corazón a esta nueva gestión amiga, a esta
comunidad preciosa, a estas redes que se tienden solidarias día a día. Deseo que el conocimiento nos engrandezca, que todos/todas sepan que nadie se salva solo/a, que no bajemos los brazos en cada lucha y que esas luchas nos mantengan unidos/as y organizados/as, (recordando al médico y ensayista José Ingenieros) que nunca claudiquemos ante la mediocridad,
que no olvidemos que somos parte de un pasado de luchas, conquistas y resistencias. Y ante este momento de adversidad los invito a escuchar de nuevo las palabras del inmenso poeta Paco Urondo: “Sé que futuro y memoria se vengarán algún día”
¡Muchas, muchas gracias!