Celebramos el Día Mundial del Ambiente cada 5 de junio para recordar que la policrisis de pérdida de biodiversidad, climática y social que estamos viviendo a escala planetaria, exige políticas públicas sostenidas en el tiempo y basadas en evidencia.
Celebrar el Día del Ambiente desde el CRUB implica también recordar que la defensa de los bienes comunes, que nos proveen de los recursos básicos para nuestra supervivencia, es también la defensa del bienestar de todos los seres vivos. Ninguna de las dos se pueden pensar en forma aislada del contexto político que atravesamos, de desfinanciación de las instituciones públicas, de la destrucción de los recursos naturales con énfasis en emprendimientos extractivos que afectan principalmente a comunidades locales y pueblos originarios, defensores incansables del ambiente. Defender el rol que cada uno y cada una tiene en la generación de conocimiento y en la participación ciudadana es clave para alcanzar una mejor gestión de nuestra relación con el Ambiente.
Mientras la ciencia genera evidencia acerca de la importancia ecológica, social y económica del ambiente, muchos gobiernos globales avanzan con políticas regresivas, que desfinancian las instituciones educativas, de ciencia y técnica, y los organismos de control, a la vez que debilitan los marcos legales de protección de la biodiversidad y de la sociedad más débil. Esto se suma al intento de desprestigio y deslegitimación del conocimiento científico. En conjunto, estas acciones y políticas atentan contra el mantenimiento de un ambiente sano, en el que cada ciudadano pueda disfrutar de los bienes naturales que nos ofrece nuestro país y llevar una buena calidad de vida (en contraposición intencionada al concepto de alto estándar de vida). Frente a esto, las universidades públicas asumimos la responsabilidad y el esfuerzo de sostener la producción de conocimiento y la formación del pensamiento crítico necesarios para una sociedad justa, equitativa y conectada con su ambiente.
En este Día del Ambiente desde el CRUB llamamos a recordar que la degradación del ambiente afecta nuestros derechos y los de las generaciones futuras. Por eso, este 5 de junio reafirmamos como comunidad universitaria nuestro compromiso con una agenda pro-ambiental, que tenga el sostenimiento de la naturaleza como objetivo, recordando que como humanos somos parte de ella. Lo hacemos con el convencimiento de que la generación de conocimiento, la participación social y el fortalecimiento de las instituciones públicas son condiciones indispensables para la promoción de políticas ambientales que mejoren el bienestar general.
